Por piedad popular debemos entender «las diversas manifestaciones cultuales, de carácter privado o comunitario, que en el ámbito de la fe cristiana se expresan principalmente, no con los modos de la sagrada Liturgia, sino con las formas peculiares derivadas del genio de un pueblo o de una etnia y de su cultura»

(Congregación Para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 2002, 9).
Piedad Popular

Piedad popular y religiosidad popular

Aunque en numerosas ocasiones se utilizan como sinónimas las expresiones “piedad popular” y “religiosidad popular”, emplearemos preferentemente la primera de ellas al entender que la segunda es más vaga y designa una experiencia que no se limita al ámbito de la fe cristiana.
(María, Estrella de la Evangelización. La fuerza evangelizadora de la piedad popular. Carta pastoral de los Obispos del Sur de España, 2023, 12)
La realidad indicada con la palabra «religiosidad popular», se refiere a una experiencia universal: en el corazón de toda persona, como en la cultura de todo pueblo y en sus manifestaciones colectivas, está siempre presente una dimensión religiosa.

La religiosidad popular no tiene relación, necesariamente, con la revelación cristiana. Pero en muchas regiones, expresándose en una sociedad impregnada de diversas formas de elementos cristianos, da lugar a una especie de «catolicismo popular», en el cual coexisten, más o menos armónicamente, elementos provenientes del sentido religioso de la vida, de la cultura propia de un pueblo, de la revelación cristiana.

Piedad Popular

La piedad popular en los últimos Papas

La piedad popular en el Magisterio reciente de la Iglesia.

«En la piedad popular, por ser fruto del Evangelio inculturado, subyace una fuerza activamente evangelizadora que no podemos menospreciar: sería desconocer la obra del Espíritu Santo» (Francisco, Evangelii Gaudium, 126).
Los últimos Papas nos han ayudado a percibir el valor admirable de la piedad popular en la vida y misión de la Iglesia. Pablo VI recordaba que la piedad popular «refleja una sed de Dios que solo los pobres y sencillos pueden conocer».

Juan Pablo II definió la piedad popular como: «un verdadero tesoro del Pueblo de Dios. Es una demostración continua de la presencia activa del Espíritu Santo en la Iglesia» (Homilía durante la celebración de la Palabra en La Serena). En la Carta Vicesimus quintus annus (n. 18), conmemorativa de los 25 años de la Sacrosanctum concilium, Juan Pablo II se refería a la relación entre piedad popular y liturgia y a la importancia de actualizar esa relación tras el Concilio Vaticano II: «la piedad popular no puede ser ni ignorada, ni tratada con indiferencia o desprecio, porque es rica en valores y ya de por sí expresa la actitud religiosa ante Dios. Pero necesita ser continuamente evangelizada, para que la fe que expresa se convierta en un acto cada vez más maduro y auténtico».

(Palabras del Papa León XIV en Madrid, Barcelona y Canarias. Viaje Apostólico a España 6-12 de junio de 2026, Dicasterio para la Comunicación).
Benedicto XVI consideraba la piedad popular como «un precioso tesoro de la Iglesia Católica». Francisco, por su parte, desde el inicio de su pontificado, ha subrayado la fuerza evangelizadora de las expresiones de la piedad popular y ha llamado expresamente a alentarla y fortalecerla, pues «tienen mucho que enseñarnos y, para quien sabe leerlas, son un lugar teológico al que debemos prestar atención, particularmente a la hora de pensar la nueva evangelización».
(María, Estrella de la Evangelización. La fuerza evangelizadora de la piedad popular. Carta pastoral de los Obispos del Sur de España al cumplirse el 30º aniversario del viaje apostólico de san Juan Pablo II a Sevilla y Huelva, 2023, 12)
León XIV, durante su visita apostólica a España, ha tenido ocasión de referirse a la piedad popular en varias de sus intervenciones. Destacamos las palabras pronunciadas por el Santo Padre el 6 de junio de 2026 en su encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Real de Madrid «Pienso en las expresiones de la fe popular que, en cada ciudad y pueblo, representan una auténtica dramaturgia de la salvación al ritmo del año y en los diversos contextos de la vida. Junto con el patrimonio artístico y musical, con las múltiples cofradías y asociaciones de carácter caritativo, dan testimonio del fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo. ¡Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!