La piedad popular para con los difuntos se expresa de múltiples formas, según los lugares y las tradiciones: la novena de los difuntos; la visita al cementerio; la adhesión a cofradías y otras asociaciones, que tienen como finalidad «enterrar a los muertos»; los sufragios frecuentes mediante limosnas y otras obras de misericordia, ayunos, aplicación de indulgencias.
Al igual que la Liturgia, la piedad popular se muestra muy atenta a la memoria de los difuntos y es solícita en las oraciones de sufragio por ellos. En la «memoria de los difuntos», la cuestión de la relación entre Liturgia y piedad popular se debe afrontar con mucha prudencia y tacto pastoral, tanto en lo referente a cuestiones doctrinales como en la armonización de las acciones litúrgicas y los ejercicios de piedad.
