PRINCIPIOS TEOLÓGICOS
La vida cultual: dimensión trinitaria
Es preciso que en la piedad popular se fortalezca la conciencia de la referencia a la Santísima Trinidad. A este propósito es necesario:
Ilustrar a los fieles sobre el carácter particular de la oración cristiana.
Que las expresiones de la piedad popular muestren claramente la persona y la acción del Espíritu Santo.
Que las expresiones de la piedad popular pongan de manifiesto el valor primario y fundamental de la Resurrección de Cristo.
Que la devoción a la Pasión de Cristo lleve a los fieles a una participación plena y consciente en la Eucaristía.
PRINCIPIOS TEOLÓGICOS
La Iglesia como comunidad de culto
La piedad popular está sometida a las leyes generales del culto cristiano y a la autoridad pastoral de la Iglesia, que ejerce sobre ella la acción de discernir y declarar auténtico, y la renueva al ponerla en contacto con la Palabra revelada, la tradición y la misma Liturgia.
Es necesario que las expresiones de la piedad popular estén siempre iluminadas por el «principio eclesiológico» del culto cristiano. Esto permitirá a la piedad popular:
Tener una visión correcta de las relaciones entre la Iglesia particular y la Iglesia universal.
Situar la veneración de la Virgen Santísima, de los Ángeles, de los Santos y Beatos, y el sufragio por los difuntos, en el amplio campo de la Comunión de los Santos.
Comprender de modo fecundo la relación entre ministerio y carisma. El primero, necesario en las expresiones del culto litúrgico; el segundo, frecuente en las manifestaciones de la piedad popular.
PRINCIPIOS TEOLÓGICOS
Sacerdocio común y piedad popular
Mediante los sacramentos de la iniciación cristiana el fiel entra a formar parte de la Iglesia, pueblo profético, sacerdotal y real. Desde este fundamento sacerdotal, la piedad popular ayuda a los fieles a perseverar en la oración y en la alabanza a Dios Padre, a dar testimonio de Cristo, conservando aspectos significativos del propio contexto cultural, y expresa los valores de eclesialidad que caracterizan todo lo que nace y se desarrolla en el Cuerpo místico de Cristo.
PRINCIPIOS TEOLÓGICOS
La Palabra de Dios y piedad popular
En las palabras de la Biblia, la piedad popular encontrará una fuente inagotable de inspiración, modelos insuperables de oración y fecundas propuestas de diversos temas. Además, la referencia constante a la Sagrada Escritura constituirá un índice y un criterio para moderar la exuberancia con la que no raras veces se manifiesta el sentimiento religioso popular, dando lugar a expresiones ambiguas y en ocasiones incluso incorrectas.
PRINCIPIOS TEOLÓGICOS
Piedad popular y revelaciones privadas
Como recuerda el Catecismo de la Iglesia católica, «a lo largo de los siglos, ha habido revelaciones llamadas «privadas», algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de «mejorar» o «completar» la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el sentir de los fieles sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia».
PRINCIPIOS TEOLÓGICOS
Enculturación y Piedad Popular
El encuentro entre el dinamismo innovador del mensaje del Evangelio y los diversos componentes de una cultura es algo que está atestiguado en la piedad popular. Sin embargo, el hecho de que los ejercicios de piedad y las prácticas de devoción sean expresión del sentir del pueblo, no autoriza a actuar en esta materia de modo subjetivo y con personalismo.
Es necesario que el ejercicio de piedad, objeto de un proceso de adaptación o de enculturación, conserve su identidad profunda y su fisonomía esencial. Esto requiere que se mantenga reconocible su origen histórico y las líneas doctrinales y cultuales que lo caracterizan.
(Congregación Para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 2002, 76-92)
